India: ¿Qué pinto yo aquí?

Primeras 24 horas en India – ¿Qué pinto yo aquí?

Estamos aterrizando en India, con una hora de retraso por supuesto. Me asomo por la ventana y veo una gran nube de polución, una niebla rojiza que no deja mucho disfrutar de las vistas.

Desembarcamos y a toda prisa me dirijo hacia el control de pasaportes, el avión ha llegado con retraso y tengo un tren que coger así que no hay mucho tiempo que perder, veo a mi izquierda un “Smoking Room” y me tienta entrar y echar un piti –No, Carmen. Vamos a salir rápido y después fumas tranquila-me dije a mi misma. Bajo unas escaleras mecánicas sin retorno hacia una marabunta de gente. Es el temido control de pasaportes. –No llego a coger al tren y me quedo sin cigarro.

Tras 1 hora y media en la cola donde tranquilamente tramitan el visado, por fin consigo salir de allí. Ya no camino, vuelo… aún tengo que recoger la mochila. Miro la hora. Pienso en el cigarro.

Al fin salgo del aeropuerto, Son las 13:30, tengo el tren a las 14:20, esto pinta mal… Enciendo mi cigarro y me dirijo a la cabina de los taxis preparados (si no aquí te timan), le pregunto antes al chico que cuánto tarda el taxi a la estación –Media hora más o menos-me contesta. Bien, ¡vamos allá! 1 caladita y pal taxi.

Me monto en el taxi y encuentro una cara sonriente, –Me llamo Pradeep– me dice el conductor. –Encantada Pradeep! ¡Vamos a la estación rápido que tengo que coger el tren en 50 minutos! – Le contesté.

Pradeep empezó a negar con la cabeza y a decir algo en un idioma que no sabía si era inglés, hindú, indianish o qué, pero algo iba mal. Me dice-Lo siento, señorita, pero a esta hora se tarda 1 hora y media en llegar al menos-

Tras 10 segundos viendo al mono con platillos en mi cerebro a lo Homer Simpson, reacciono. Demasiada suerte pensé que iba a tener el primer día… así que a resignarse y a disfrutar del trayecto, y ya después veríamos que hacemos.

Cuando salimos del aeropuerto, entramos en una carretera/autovía/cosa donde van muchos coches y en muchas direcciones. Empieza entonces lo divertido, ojo camión, cuidado tuk tuk, a la derecha moto, coche que se mete, vaca que se cruza…. frenazo que te crio. Todo esto acompañado de una sintonía de tocamiento de claxon al más puro estilo de Beethoven.  Me agarré fuerte al asiento (el cinturón no funcionaba, por supuesto), conté hasta diez y de vuelta a la realidad.

¿Pradeep, donde te has sacado el Carnet de conducir?

En India, señorita– Se ríe.

Al cabo de 10 minutos de continuo ajetreo, le voy pillando el truquillo a la cosa y entiendo que realmente todo está sincronizado, es una especie de caos organizado, una especie de respeto sin respeto, algo extraño, pero lo entendía. De hecho, creo que hay hasta un código morse de pitidos y depende de la repetición, la duración y el momento significa una cosa u otra. Definitivamente es el lenguaje de los vehículos en India, y más vale que me acostumbre porque es la banda sonora de Delhi 24/7.

Llegue a la estación, me preparo mis mochilas, mi cámara y como árbol de navidad camino hacia la estación. Todo el mundo me mira, todos susurran. Me siento observada. Me pongo mis gafas de sol y pa lante.

Son las 15:00, mi tren salió hace 20 minutos. No tengo ni puñetera idea de que hacer. En esta estación no hay oficina de turismo ni nada, solo gente que me mira. Voy a una ventanilla y le comento el tema, creo que entiende ni una palabra, me manda a hablar con otro. Este otro no solo no hablaba inglés, es que no hablaba. Era un señor que daba tickets y cogía dinero, no daba explicaciones, no decía ni mu. Yo hablaba con una pared. Milagrosamente aparece un señor que habla buen inglés, me había escuchado y sabia mi problema. Habla con el señor de pocas palabras y me da un ticket.

No sé qué ticket es, ni que tren, ni a donde voy. Miro buscando a mi amigo traductor para que me ayude, se ha ido… No sé a qué hora sale, ni desde que anden…nada. Estoy más perdía que Fernando Alonso sin un mecánico…. De repente vuelve aparecer mi amigo, al cual ya le veía una aureola y alas. Me compaña el control de seguridad mi dice que vaya al andén 12 y que me monte en el tren.

Bien, parece fácil… pero donde me monto? Está lleno… no tengo asiento. No sé a quién preguntar, camino por el andén buscando a alguien con uniforme… No veo a nadie. El tren va a salir. ¡Ay MI MADRE! Un señor nota mi cara de desesperación y me pregunta, le digo que compre un ticket pero que no sé dónde montarme porque el tren está lleno y los asientos numerados… Me dice que vaya con él y un señor con un bloc de folios toma mi ticket y me apunta un asiento, el señor me acompaña y me sienta. ¡Misión cumplida!

Miro a mi alrededor y veo a 5 chicos indios de unos 20-25 años mirándome con cara de sorpresa, me he sentado con las mochilas encima, no sé ni dónde ponerlas. Los chicos me miran y empiezan a acomodar las mochilas donde pueden, yo me quedo quieta, los miro, me sonríen y asienten con la cabeza. Estamos sentados en dos asientos largos, 3 personas frente a otras 3 con una mesita en medio, uno de los chicos se sienta en el lado opuesto al mío para darme más espacio. Lo estoy flipando.

Después del mal rato, miro a los chicos, me siguen mirando sonriendo. Empiezan a poner videos de YouTube en su teléfono de una especia de reggaetón indio, al rato ponen los auriculares y algunos se duermen. 3 horas de viaje hasta llegar a Agra, un viaje cómodo donde estos chicos me invitaron a mucho chai, cacahuetes y música bastante extravagante. Por fin llego a Agra. 27 horas de viaje en total. Necesito dormir.

Bienvenida a India.

 

 

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