Hasta pronto India.

Gracias India, hasta pronto.

 

Hace 50 días que llegue a la India. 50 días de alegrías, de impotencia, de tranquilidad, de impaciencia, de sonrisas, de lágrimas.

Sentimientos opuestos surgen en mi cabeza cuando me preguntan por la India. Una relación de amor-odio que me ha perseguido durante estos 50 días, 4500 kilómetros en autobuses, trenes, taxis, tuk-tuk, bicicletas y gastando suela.

¿Qué es lo que más te ha gustado de la India? -Nada.

¿Qué echaras de menos de la India? -Todo.

Recomendarías a todo el mundo visitar la India: -No

¿Volverás a la India algún día?: -Si

Quién más o menos me conoce sabe que he viajado lo mío, que nunca he tenido miedo a nada y que los retos me apasionan. La India, sin duda, ha sido uno de los retos más duros que he tenido. A los pocos días me hubiera ido a otro lugar… pero para mí se trataba de quedarme, de mi reto personal.

En India no vas a encontrar playas paradisiacas, ni paisajes que te quiten el aliento, tampoco comida increíble o a la gente más maravillosa del mundo… India está llena de mezclas, de contrastes, y en eso consiste su belleza.

Consiste en no saber qué puede pasar mañana, consiste en dejarse llevar, consiste en encontrar la belleza donde a primera vista es imposible de encontrar. Consiste en estar en guardia siempre, en discutir cada día por el precio de un paquete de tabaco o de una banana, en ensuciarte las manos comiendo, en mirar a los ojos a esos niños que te miran con desconcierto, en rozar el límite de tu paciencia, en tener sentimientos agresivo-asesinos en atascos de tráfico, en cantar en mitad de la calle, en ver atardeceres, en encontrar sentido a las palabras, en conocernos un poco más.

India me ha llevado al límite de mis sentimientos, y lo bueno de esto es que ahora conozco mis límites.

Todos hemos escuchado todo eso de la espiritualidad, de encontrarse a uno mismo, de cómo la India es el destino elegido por muchos para este propósito.

Ahora entiendo el porqué.

India me ha cambiado, me ha enseñado que las cosas no siempre salen como quieres, que no puedes planificarlo todo, que no puedes estar en control de todas las situaciones. Me ha enseñado a tener paciencia, a disfrutar de los 5 minutos que se convierten en 5 horas, en pedir la comida 1 hora antes de que tengas hambre disfrutando de un té y de una buena compañía. Me ha enseñado a escuchar las señales, a escuchar a mi instinto, a escucharme a mí misma.

También he descubierto el sonido del silencio, tan perturbador como maravilloso, y de estar a solas con él, sin sentir miedo, ni vacío, ni soledad.

India me ha aportado mucho más de lo que mis palabras pueden explicar. India te hace fuerte, te hace valiente, te hace vulnerable.

He conocido personas increíbles, personas que han tocado mi corazón y llevare conmigo siempre. He vuelto a creer en el amor. He vuelto a nacer.

Este capítulo ha terminado y aunque estoy deseando irme de aquí, siento una gran tristeza por abandonar este país. Así es India. Intensidad y contradicción.

Gracias India. Hasta pronto.

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